Salud
12 de julio de 2024
8 min de lectura
367 visualizaciones
Los microplásticos en el agua potable: lo que sabemos en 2024
Equipo Bluvia Water
Equipo técnico Bluvia Water
# Los microplásticos en el agua potable: lo que sabemos en 2024
**Ginebra, 12 de julio de 2024.** Son invisibles a simple vista, miden menos de cinco milímetros y han colonizado el agua que bebemos. Los microplásticos –partículas resultantes de la degradación de botellas, bolsas y redes– están presentes en el 83% de las muestras de agua potable analizadas en estudios globales entre 2020 y 2024. La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de publicar una revisión exhaustiva de la evidencia científica disponible. La conclusión principal: **el riesgo para la salud humana parece bajo con los niveles actuales**, pero se necesitan urgentemente más investigaciones.
“No podemos ser complacientes”, advierte la **Dra. María Neira, directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS**. “Aunque la mayoría de los microplásticos mayores de 150 micras no se absorben en el tracto gastrointestinal, las partículas más pequeñas –inferiores a 10 micras– pueden pasar a tejidos y órganos. Y desconocemos los efectos a largo plazo”.
La revisión, que actualiza la posición de la OMS de 2019, revela que la concentración media de microplásticos en el agua potable es de 4,2 partículas por litro, con un rango de 0 a 18. Los polímeros más comunes son polietileno (PE), polipropileno (PP) y poliestireno (PS). En España, un estudio del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA‑CSIC) encontró una media de 3,8 partículas por litro en el grifo, y de 5,2 en agua embotellada –esta última, sorprendentemente, más contaminada.
**Lagunas en el conocimiento.** La OMS identifica cuatro áreas críticas donde la investigación es insuficiente: efectos a largo plazo de la exposición crónica, impacto de los nanoplásticos (<1 micra), efectos sinérgicos con otros contaminantes y vulnerabilidad de niños y embarazadas. “Es como si estuviéramos viendo la punta del iceberg”, señala la Dra. Neira. “Debemos saber qué hay debajo”.
Mientras la ciencia avanza, ¿qué puede hacer el ciudadano? La tecnología más eficaz para reducir la exposición es la **ósmosis inversa**, que elimina más del 99% de los microplásticos. La ultrafiltración alcanza el 90‑95% y los filtros de carbón activado, entre el 60 y el 80%. Hervir el agua, en cambio, no sirve de nada.
“En la Axarquía, donde el agua ya tiene fama de dura, muchos clientes instalan ósmosis inversa por la cal y los nitratos, y de paso se libran de los microplásticos”, comenta **Laura Fernández, comercial de Bluvia Water en Vélez‑Málaga**. “Es un dos por uno que tranquiliza”.
La OMS también recomienda preferir el agua del grifo a la embotellada (tiene menos microplásticos), reducir el uso de plásticos de un solo uso y apoyar la investigación. “El riesgo hoy es bajo, pero el plástico sigue llegando a los ríos y al mar”, recuerda la Dra. Neira. “La mejor solución es cortar el grifo en origen”.
Mientras, el consumidor puede actuar con pragmatismo: filtrar el agua si hay preocupación, exigir transparencia a las empresas suministradoras y, sobre todo, no caer en la parálisis. Porque, como resume la Dra. Neira, “la incertidumbre no debe paralizarnos, sino impulsarnos a saber más y a actuar mejor”.
**Ginebra, 12 de julio de 2024.** Son invisibles a simple vista, miden menos de cinco milímetros y han colonizado el agua que bebemos. Los microplásticos –partículas resultantes de la degradación de botellas, bolsas y redes– están presentes en el 83% de las muestras de agua potable analizadas en estudios globales entre 2020 y 2024. La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de publicar una revisión exhaustiva de la evidencia científica disponible. La conclusión principal: **el riesgo para la salud humana parece bajo con los niveles actuales**, pero se necesitan urgentemente más investigaciones.
“No podemos ser complacientes”, advierte la **Dra. María Neira, directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS**. “Aunque la mayoría de los microplásticos mayores de 150 micras no se absorben en el tracto gastrointestinal, las partículas más pequeñas –inferiores a 10 micras– pueden pasar a tejidos y órganos. Y desconocemos los efectos a largo plazo”.
La revisión, que actualiza la posición de la OMS de 2019, revela que la concentración media de microplásticos en el agua potable es de 4,2 partículas por litro, con un rango de 0 a 18. Los polímeros más comunes son polietileno (PE), polipropileno (PP) y poliestireno (PS). En España, un estudio del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA‑CSIC) encontró una media de 3,8 partículas por litro en el grifo, y de 5,2 en agua embotellada –esta última, sorprendentemente, más contaminada.
**Lagunas en el conocimiento.** La OMS identifica cuatro áreas críticas donde la investigación es insuficiente: efectos a largo plazo de la exposición crónica, impacto de los nanoplásticos (<1 micra), efectos sinérgicos con otros contaminantes y vulnerabilidad de niños y embarazadas. “Es como si estuviéramos viendo la punta del iceberg”, señala la Dra. Neira. “Debemos saber qué hay debajo”.
Mientras la ciencia avanza, ¿qué puede hacer el ciudadano? La tecnología más eficaz para reducir la exposición es la **ósmosis inversa**, que elimina más del 99% de los microplásticos. La ultrafiltración alcanza el 90‑95% y los filtros de carbón activado, entre el 60 y el 80%. Hervir el agua, en cambio, no sirve de nada.
“En la Axarquía, donde el agua ya tiene fama de dura, muchos clientes instalan ósmosis inversa por la cal y los nitratos, y de paso se libran de los microplásticos”, comenta **Laura Fernández, comercial de Bluvia Water en Vélez‑Málaga**. “Es un dos por uno que tranquiliza”.
La OMS también recomienda preferir el agua del grifo a la embotellada (tiene menos microplásticos), reducir el uso de plásticos de un solo uso y apoyar la investigación. “El riesgo hoy es bajo, pero el plástico sigue llegando a los ríos y al mar”, recuerda la Dra. Neira. “La mejor solución es cortar el grifo en origen”.
Mientras, el consumidor puede actuar con pragmatismo: filtrar el agua si hay preocupación, exigir transparencia a las empresas suministradoras y, sobre todo, no caer en la parálisis. Porque, como resume la Dra. Neira, “la incertidumbre no debe paralizarnos, sino impulsarnos a saber más y a actuar mejor”.
Fuente oficial
Esta noticia está basada en información verificada publicada por:
Organización Mundial de la Salud (OMS)
Fecha de publicación original: 12 de julio de 2024
¿Te ha resultado útil esta noticia?
Comentarios
Sé el primero en comentar este artículo.
Deja tu comentario
¿Tienes dudas sobre el agua en tu hogar?
Nuestros expertos analizan tu agua gratis y te recomiendan la solución óptima.